“Agora”(2009) de Alejandro Amenábar
Sábado, 10 de Octubre de 2009 por alejandro romero de la osa
Amenábar dirigiendo a Weisz O. Isaac, A. Amenábar, R. Weisz y M. Minguella
Dice a Alejandro Amenábar que su cine no trata de dar respuestas sino proponer preguntas, nada más acertado si nos ceñimos a su último y esperado film, “Agora”, la epopeya más grande a la que ha tenido que enfrentarse no solo el propio director sino el cine español en toda su historia, lo ambicioso del proyecto requeria un elevado presupuesto así como un gran derroche de dedicación, inspiración y talento.El camino ha sido largo y complejo, Amenábar quería trasladarnos al pasado, a una Alejandria en la que aún brillaba su faro, maravilla del mundo antiguo y que fué testigo de los terribles enfrentamientos que el hombre, en nombre de todos sus dioses llevó a cabo, provocando con ello rios de sangre, muerte y destrucción.En su afán de hacer de su película una obra seria, inteligente y compleja, donde la profundidad de sus personajes y el calado de su mensaje no dejaran a nadie indiferente, Amenábar y su fiel amigo y co-guionista Mateo Gil se han esforzado en recalcar el detalle, asistiendo como espectador a un fascinante viaje en el tiempo donde somos testigos de aquel maravilloso lugar cargado de sabiduria que fué la biblioteca de Alejandria.
Queridos/as amigos/as no estamos ante un telefilm de sobremesa, ni ante una película “palomitera”, no esperéis ver una de aventuras con batallas épicas, olvidáos de todo eso, “Agora” es una película cuya lectura es tan profunda y al mismo tiempo tan descriptiva del mundo actual que uno no deja de preguntarse si el hombre, a pesar de toda la tecnología y medios con los que vive hoy día, ha sido de capaz de evolucionar como especie, ¿o acaso todo lo que tenemos no es más que una ilusión que no nos hace ver lo que realmente somos? y es que la realidad no es otra que la propia que refleja la película,es decir, la de un mundo que sigue sufriendo, un mundo donde la esperanza no deja de esfumarse una y otra vez, un mundo donde creemos ser libres y sin embargo no siempre somos libres para creer, creer en los que nos plazca, porque, como dice el personaje de Hipatia, la hermosa astronoma interpretada por Rachel Weisz, a su antiguo alumno, ”Tú crees que en algo ciegamente y yo tengo que ponerlo en duda”.Así es, llegamos a un punto donde la fé y la razón se enfrentan y que, en lugar de poder llegar a entenderse parecen condenados a morir en el intento.
Tuve que necesitar bastantes horas de reflexión después de ver el film para sacar una conclusión clara y contundente, cierto es que casi no pude ni pestañear durante la proyección, la historia me pareció fascinante, el pulso narrativo y la técnica de Amenábar me abrumaron por completo, los actores muy bien, mención especial para Max Minguella, hijo en la vida real del desaparecido director Anthony Minguella, quien interpreta a Davo, me cautivó su mirada, su rabia contenida, ejemplo de que un actor no tiene por qué sobreactuar para labrarse una buena interpretación, por lo tanto hay quien se pregunte la razón por la que destacando todo esto mi veredicto necesitaba tiempo, os lo explico, como cité anteriormente, la profundidad de la película hace que se condensen muchos datos, planos, detalles, personajes, momentos, por lo tanto la reflexión era necesaria.Hipatia(Weisz), Davo(Minguella) y Orestes(Isaac) forman un triangulo donde covergen todos los caminos a donde nos lleva la historia, dos hombres que aman a la misma mujer, uno de ellos esclavo, otro condenado a gobernar y una mujer enamorada de la sabiduria, el conocimiento es su razón de ser de modo que no duda en aclarar a su padre que se siente libre por el mero hecho de poder aprender cada día más sobre nuestro propio mundo y el universo al que pertenece.
Es en la biblioteca de Alejandria donde Amenábar realiza el que es para mi el plano de la película, en plena destrucción de la misma la cámara gira sobre si misma hasta situar a los personajes boca abajo, con ello nos sugiere la desgracia del hombre, quien se atreve a reclamar libertad para luego utilizarla y robarsela a su semejante, dandole la vuelta al mundo una vez más y mostrando su más completa ignorancia, el realizador usa la técnica cinematográfica para narrar la historia y no fruto de delirios de grandeza, al menos es como lo interpreto, los planos donde contemplamos la tierra desde el exterior tambien me resultan acertados, parece como si las estrellas con las que sueña Hipatia o algún dios en cuyo nombre la humanidad libra una batalla eterna contemplaran la barbarie del hombre, la tierra no es más que un punto en el infinito y cada uno de sus habitantes pequeñas hormigas como nos sugiere el propio realizador en uno de los planos más discutidos del montaje.
Sobra decir que desde el punto de vista artístico la película es impecable, Amenábar y su equipo han empleado sabiamente el elevado coste de la producción, al mismo tiempo ha confiado parte de su trabajo en colaboradores de excepción, como es el caso de la música, es la primera vez que el realizador cede en esta labor ya que había compuesto él mismo los scores de sus cuatro películas anteriores, en un principio intentó por todos los medios contratar al gran John Williams pero, ante la imposibilidad del maestro, Alejandro se lo propuso a Dario Marianelli, sin ninguna duda el mejor compositor junto con Alexandre Desplat que ha surgido en los últimos años, ¿el resultado? absolutamente maravilloso, una partitura que merece ser nominada al Oscar, precisa, preciosa y llena de matices, resultado de la inspiradísima batuta del compositor italiano.
Tras el primer visionado mi mente no deja de pedirme otro para exprimir del todo la experiencia, esta es de esas películas de las que todo el mundo espera una obra maestra porque de lo contrario se empeñan en lapidarla, cierto es que tal vez no lo sea debido a la falta de un empujoncito más que termine de redondearla, y es que la dificultad a la que se enfrentaba Amenábar le hacía correr ese riesgo, sostener la vertiente de la película más intelectual sin olvidar la más emocional le ha hecho abarcar demasiado consiguiendo grandes momentos al mismo tiempo que otros donde la densidad del conjunto se ha visto levemente perjudicado, en cualquier caso no cabe ninguna duda de que nos encontramos ante una gran película que todo el mundo debería ver, fiel reflejo de lo que la humanidad fué en tiempos antiguos, de lo que es actualmente y de lo que tal vez no sea jamás porque acabe por destruirse victima de sus propios errores, ignorancia y, lo que es peor, sus absurdas creencias que no hacen sino cegar a todo aquel que no es capaz de usar la razón y el diálogo, bien estaría recordar aquella cita de Karl Marx que decía “la religión es el opio del pueblo”.
CALIFICACIÓN : 8´5








Te fascina el cine, y tienes el don de saber expresar lo que sientes, y como lo sientes, tus criticas son constructivas e integras, te seduce el escribir, haras buenos libros para llevarlos a la gran pantalla, historias plasmadas de sentimientos.